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En Santa Fe nuestros niños conviven con la pobreza y la marginalidad.
Su exclusión no tiene solo consecuencias en la nutrición sino en otros aspectos fundamentales en su desarrollo como lo son la integración y la sociabilización.
El Proyecto de Ordenanza para la creación de un programa de Ludotecas ambulantes en la Municipalidad de Santa Fe, reconoce al juego como una forma de aprender a vivir que nos ayuda a alcanzar nuestra mayor capacidad como individuos y ciudadanos.

Ver proyecto de ordenanza.

Link relacionados:
http://www.ipaargentina.org.ar/
http://www.funlibre.org
http://www.correodelmaestro.com/anteriores/2002/abril/2anteaula71.htm

La propuesta consiste en generar mecanismos ambulantes de promoción de la expresión lúdica en lugares en donde el juego es actualmente inaccesible y en donde nuestro niños -inexplicablemente- no conocen esta actividad.

Los niños son las grandes víctimas de la exclusión. Esta exlusión va más allá de la pobreza económica, puesto que nos referimos de una exclusión en las políticas sociales.
Solo basta mirar la ciudad y recorrerla para reconocer la ausencia de espacios de juegos, plazas, y otros lugares de recreación.

La inseguridad, la violencia callejera que no cesa, ha provocado que los adultos nos convirtamos en custodios atentos al peligro que puede sufrir un niño por jugar en la calle de su barrio. Sumado a ello, los cambios sociales, los "progresos sociales" nos quieren convencer que el juego ocupa cada vez menos tiempo en el ciclo vital de las personas, pareciera que hay otras cosas por hacer que son más importantes. Pero la realidad es que los niños han jugado y juegan a través de todos los tiempos y de todas las culturas.

Siendo el juego la actividad por excelencia de la infancia y que lamentablemente por su no ejercicio se pierde en el tiempo, constituye un requerimiento básico junto con la nutrición, salud, y educación para el desarrollo potencial de todos los niños.

Sabemos además que la pobreza creciente en la población infantil de nuestra ciudad ha provocado una mayor exclusión de los que menos tienen: Nuestras calles están transitadas durante el día por niños y jóvenes que en un seudo-trabajo envuelven una mendicidad creciente a cambio de algún beneficio circunstancial. Además los barrios marginales son un mero retrato del estancamiento urbano, donde los servicios no existen y menos es tenido en cuenta la recreación y el esparcimiento de quiénes lo habitan. Los niños y jóvenes deambulan por sus calles sin tener que hacer en el tiempo ocioso.

Este proyecto intenta reivindicar el juego como un medio de inserción social, como una oportunidad de todos los niños de encontrar un espacio donde disfrutar el tiempo libre aprendiendo , como así también brindar todas las oportunidades posibles para favorecer la formación ciudadana, entendiendo al juego como una experiencia para aprender a vivir.