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El Ecoturismo como herramienta de desarrollo regional

El binomio Humedales y ecoturismo se presenta como una alternativa viable para la preservación de los ambientes naturales y la diversificación de la economía regional por medio de prácticas sustentables.

Que la provincia de Santa Fe posee una exigua relevancia turística a nivel nacional es una realidad que nadie puede negar; en definitiva, la nuestra es una provincia que la mayoría de los argentinos y extranjeros no contempla a la hora de planificar sus vacaciones o bien solo la atraviesan de paso hacia las costas uruguayas, brasileñas u otros destinos.

Sin embargo, el ecoturismo puede contribuir a revertir esta realidad y trasformarse en una importante herramienta de desarrollo socioeconómico y de protección del los ambientes naturales regionales.

En primer lugar debe destacarse que Santa Fe cuenta con importantes recursos naturales y culturales sin explotar turísticamente, los  que por medio de un correcto plan integral de puesta en valor y utilización sustentable, pueden ser aprovechados con éxito para el creciente y buen negocio del ecoturismo.

Los recursos a los que se hacen mención lo conforman el imponente sistema de islas, ríos y arroyos y su nutrida flora y fauna característica que dependen exclusivamente del majestuoso río Paraná, el segundo río más grande de América del Sur, con 4000 km. de longitud y una cuenca de 2,8 millones de kilómetros, y que contornea a la provincia a lo largo del corredor ribereño que comprende de norte a sur a los departamentos de General Obligado, San Javier, Garay, La Capital y San Jerónimo.

Toda esta región, y sus localidades más importantes Avellaneda, Reconquista, San Javier, Helvecia, Cayastá, Santa Fe Coronda, entre otras, se encuentran sumidos desde hace un largo tiempo en una profunda crisis social debido a que progresivamente han visto flaquear la rentabilidad de sus actividades productivas tradicionales como el cultivo de arroz, la horticultura, floricultura y la cría de animales de granja, entre otras.

Una alternativa para paliar la difícil situación socioeconómica la constituyen los mismos ambientes de islas que tradicionalmente han sido valorados como un símbolo de atraso e impedimento para el desarrollo de actividades humanas y productivas, ya que estos hoy se presentan como un recurso que bien gestionado, puede coadyuvar a diversificar la aletargada economía de las localidades ribereñas santafesinas por medio del ecoturismo.

Por otro lado, el hecho de que la capacidad productiva del sistema de islas haya sido subestimada y despreciada hasta el momento, se presenta como un gran punto a favor de cara al turismo, debido a que como consecuencia de ello las islas y privilegiada biodiversidad que estas acojen no han sido atacadas hasta el momento ni por planes importantes de desarrollo industrial, tala de árboles, proyectos hidroeléctricos, etc. por lo cual conservan, por ahora, una relativa pristinidad, aunque cierto es que la amenaza sobre estos ambientes va en aumento a causa principalmente de la expansión de la frontera agrícola, la contaminación proveniente de  fuentes urbanas que vuelcan sus residuos cloacales directamente al agua sin tratamiento previo alguno, la explotación comercial no sustentable de algunas especies ícticas tales como el surubí, dorado, sábalo, etc.

Además, de prosperar la solicitud del Gobierno Nacional presentada ante la UNESCO, para que se declaren “Patrimonio de la Humanidad” a las ruinas de Santa Fe la Vieja, situadas en la localidad de Cayasta a unos 80 kilómetros al norte de la capital santafesina, el potencial ecoturístico de la zona se verá significativamente realzado en virtud de que el binomio naturaleza  y cultura local es el cóctel preferido por los nuevos ecoturistas.

Técnicamente estos ambientes de islas característicos de nuestra región son reconocidos con el nombre de Humedales, término que si bien aún sorprende, pues es una palabra de uso reciente en el mundo de la ciencia y la conservación, engloba a muy diversos ambientes acuáticos tales como lagos, lagunas, cañadas, esteros, bofedales, pantanos, turbales, ríos o arroyos, entre otros nombres regionales.

Los humedales son ambientes que albergan una significativa cantidad y diversidad de recursos que pueden ser explotados por las comunidades locales y que brindan una serie de vitales beneficios a la sociedad; así por ejemplo, contemplan importantes recursos pesqueros, ganaderos, forestales, de fauna y flora para la explotación comercial local. Además, entre sus principales funciones se cuentan la provisión de agua, producción de energía, regulación de inundaciones y sequías, retención de sedimentos y nutrientes, y remoción de tóxicos, transporte y obviamente turismo entre otras funciones de relevancia.

En relación a esto último es de destacar que varios de los más importantes destinos turísticos nacionales son humedales: los Esteros del Ibera, la Península Valdez y los lagos de la región andino-patagónica en el sur del país -donde hay muchas excursiones lacustres que se estima producen un ingreso anual de unos $9 000 000 (Iglesias & Perez)-, son solo algunos ejemplos de ello.

Por lo anteriormente expuesto, se descubre que la conservación y uso sustentable de los humedales resulta imperante y debería ser una preocupación de la sociedad.

Veamos ahora algunas necesidades con las que se enfrenta la región:

Necesidades:

*Se hace imperante la implementación de actividades productivas alternativas que diversifiquen la economía regional y alivien la tensión social.

*Ante esta situación de necesidad, los Humedales se encuentran desprotegidos y seriamente amenazados, ya que en pos de generar divisas y empleos los municipios locales pueden llegar a aceptar cualquier tipo de emprendimiento comercial sin medir las consecuencias ambientales de ello. Hay que tener en cuenta que, de alterarse estos sitios, toda la idiosincrasia de los pueblos ribereños se vería afectada ya que viven al ritmo del sistema de islas. Por lo cual urgentemente se debería implementar un modelo práctico de manejo sustentable de los recursos naturales. El ecoturismo es a todas luces una buena alternativa.

*Actualmente el turismo cinegético es el único aprovechamiento turístico que se les da a los Humedales de la región. Lo preocupante es que esta actividad, tal como se encuentra proyectada, esta lejos de ser sustentable y esta contribuyendo significativamente a la degradación ambiental.

*La pesca comercial a gran escala, y la consiguientes intenciones de establecer frigoríficos de pescado para exportación en la zona, es una amenaza real y constante para la ictiofauna de los humedales locales.

*La caza y pesca de subsistencia, que se ha potencializado por la dura realidad social, también se constituye con un flagelo ambiental que se debe contrarrestar.

Ventajas Comparativas:

*Alta concentración y diversidad de vida silvestre, siendo precisamente ello lo que demanda el nuevo ecoturista.

*El relativo grado de pristinidad que aún conserva todo el sistema de islas. Esto conjuntamente con el punto anterior, es lo que posibilitaría la implementación de un plan piloto de ecoturismo.

*Manifestaciones culturales representativas de la cultura local que pueden complementar la oferta de naturaleza salvaje. Se trata ni más ni menos que el viejo asentamiento de una de las principales ciudades del litoral, que, de prosperar las iniciativas actuales, podría ser declarada Patrimonio de la Humanidad y conformarse por si misma como un importante atractivo turístico y argumento de venta.

*Las buenas vías de comunicación y transporte para acceder a las principales localidades del anteriormente nombrado corredor ribereño.

*Los buenos servicios en cuanto a gastronomía, hotelería, etc. que se pueden encontrar en la capital de Santa Fe, a pocos kilómetros de las principales localidades del corredor ribereño.

En virtud de los antecedentes expuestos, se advierte sin mucho rigor interpretativo, que los municipios ribereños tienen, en el ecoturismo, una verdadera oportunidad de procurarse beneficios ecológicos, económicos, sociales y culturales por medio un uso racional de sus recursos.

Lamentablemente el potencial ecoturístico que presenta la región se ve empañado por una falta de capacidad técnica y convicción de los departamentos gubernamentales encargados de planificar el turismo en la provincia.

En efecto desde que en la década del 60`* el gobierno provincial decidió la creación del primer ente estatal encargado de promover la actividad turística en la provincia, estos no han mostrado una política constante y regular, sino por el contrario una administración a sucedido a la otra sin que se avizoren grandes cambios.

La consecuencia de todo este viciado transcurrir, es que hasta el momento no se ha desarrollado un plan matriz a largo plazo que tenga como caprichoso fin hacer del turismo una actividad económica regular dentro de Santa Fe.

La causa principal de esta realidad es, sin lugar a dudas, la falta de información y asesoramiento técnico adecuado sobre los beneficios potenciales que el turismo le podría aportar a la economía de la región; como consecuencia de ello los departamentos, secretarías y direcciones de turismo dependientes del gobierno, tanto provincial como municipal, han tenido tradicionalmente una relevancia escasa dentro del organigrama estatal, con reducidos presupuestos para funcionamiento y dotados de recursos humanos con escasos o nulos conocimientos técnicos específicos, inquietudes y creatividad.

Toda esta ociosa tradición estatal deriva en que las personas que actualmente tienen la responsabilidad de conducir el turismo en la provincia no adviertan que este mundo, como consecuencia natural de la transformación en las costumbres de los consumidores, ha cambiado, lo cual se traduce en una oportunidad histórica que la provincia tiene para diversificar su economía y proteger sus ambientes naturales a través de ecoturismo.

En definitiva, la historia, a través del ecoturismo, de seguro le esta dando una oportunidad a Santa Fe de dejar de ser una provincia irrelevante dentro del mapa turístico nacional, pero sin dudas que, para que ello se materialice, se requiere un profundo cambio en la filosofía de los departamentos estatales que no consista solo en sugerir remedios para los defectos, sino que se requiere algo más profundo y comprometedor, es decir erradicar los vicios que estos acarrean desde su constitución descartando todos aquellos axiomas que inútilmente han sido implementados hasta el momento.

T.s.t. Angel Perticara

perticara_angel@hotmail.com


* Este dato no es certero debido a que no se ha podido encontrar ningún documento oficial que lo ampare. Sin embargo, en conversaciones mantenidas con distintas personas relacionadas desde hace muchos años con la actividad turística provincial las mismas concuerdan en que el primer ente estatal relacionado con el turismo fue creado entre las décadas del 40´y del 60´.