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EL VETO DEL INTENDENTE A LA ORDENANZA DEL TRANSPORTE INICIA UN CAMINO PELIGROSO DESDE LO JURIDICO Y ABSOLUTAMENTE INCONVENIENTE DESDE LO POLITICO - INSTITUCIONAL

El Intendente ha iniciado un camino peligroso y reñido con las claras disposiciones de la Ley Orgánica de Municipalidades y ahora pretende gobernar la tarifa del transporte por decreto. El veto a la ordenanza Nº 11.200, sancionada por el Concejo Municipal con el objeto de rechazar el aumento al boleto del Transporte Urbano de Pasajeros por colectivos, es contrario a las facultades determinadas por esa Ley para el propio Intendente y avanza sobre las facultades previstas para el Cuerpo.

El veto u observación es sin dudas una facultad del Sr. Intendente. Pero es la misma Ley Orgánica la que en su artículo 39 (Facultades del Concejo), inc. 12º, determina "...que no son susceptibles de vetos aquellas disposiciones denegatorias ni aquellas que se refieren a facultades potestativas del Concejo....".

Si uno observa tan simplementente en un diccionario el significado de la palabra "denegatoria", podrá observar que su significado es: "denegar: NO conceder lo que se pide". Es decir es sencillo y libre de interpretaciones: El Concejo no concedió lo que se pidió rechazándolo de plano y al efecto sancionó una ordenanza.

El intendente, adopta un camino contrario la Ley y este no es un tema menor, tanto desde lo jurídico como desde lo político. Mas allá de la antigüedad de la Ley 2756 y la necesidad de sus modificaciones, la misma es sabia al regular, encuadrar o limitar el poder de veto en aquella cuestiones que hacen a facultades propias del Concejo o a aquellas en donde el Intendente solicita autorización para realizar algo específicamente, en este caso aumentar el boleto.

Con este veto, el Intendente pone en una situación al Concejo de difícil resolución ya que para rechazar el veto –dictado por fuera de lo previsto en la ley- requiere una mayoría especial, es decir los dos tercios de los votos de los miembros del Cuerpo. Una ordenanza denegatoria de un pedido del Sr. Intendente sancionada con mayoría absoluta –es decir la mitad mas uno de los miembros (Nueve concejales a siete)- que inclusive podría haberse sancionada con mayoría simple de votos, ahora requiere los dos tercios, es decir 12 votos. Decididamente una barbaridad.

Los fundamentos del veto, esgrimidos por el DEM, son insuficientes y desconocen el marco jurídico en el que se sostienen las Municipalidades. El boleto actual es de facto y el Intendente se pretende desenvolver como en una monarquía, sin principios, republicanos.

El Intendente vuelve a equivocar el camino. O está mal asesorado o decididamente no tiene rumbo. A lo sospechado en que se encuentra el sistema del Transporte de Pasajeros le agrega un condimento explosivo como gobernar la tarifa por decreto.


LEONARDO SIMONIELLO

JORGE HENN