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EL TRATAMIENTO DEL PRESUPUESTO EN EL CONCEJO Y LAS INTERNAS DEL JUSTICIALISMO.

Evidentemente los justicialistas saben cuando se tienen que poner de acuerdo.

Total, a quien le interesa un presupuesto que después nadie cumple, en donde se desvían las partidas y sobre todo cuando su conformación es absolutamente ilegible aún para los más entendidos.

El presupuesto, es como se decía "la norma de las normas". Todo dentro de ella y fuera del presupuesto las excepciones a los gastos que debe hacer el Municipio. Dentro del presupuesto deben estar claramente definidas las obras y otras erogaciones que piensa hacer el Ejecutivo en el año siguiente. Debería ser una radiografía de la situación económico, patrimonial y política de la Municipalidad.

Pero como decíamos, a quien le interesa todo esto. Evidentemente al jusiticialismo le interesan otras cosas como por ejemplo la Presidencia del Concejo Municipal, aún cuando los votos de las últimas elecciones digan otra cosa.

El 23 de Octubre la ciudadanía de Santa Fe se expresó contundentemente en la necesidad de generar cambios que tuerzan este destino de postergación que pareciera condenada la ciudad. Esa voluntad se vio reflejada en una nueva composición del Concejo Municipal donde no existen las mayorías absolutas. El justicialismo deberá entender que la discrecionalidad con la que manejó los destinos de la ciudad no son parte del pasado y deberá hacerse cargo de su mayoría "forzada" lograda para la presidencia del Concejo.

Pese al claro mensaje electoral, el oficialismo la retuvo luego de innumerables gestiones y trabajosos acuerdos de los distintos sectores que representan al PJ en el Concejo Municipal. Hoy es el justicialismo, con las mismas mayorías que le permitieron acceder a la presidencia del Concejo, es el que debe garantizar que la Municipalidad cuente con un presupuesto municipal.

Para los sectores políticos que buscan consolidar una construcción alternativa a la que ha gobernado la ciudad en los últimos tiempos, les queda la ardua tarea de generar los instrumentos necesarios para evitar la arbitrariedad en el manejo de los fondos públicos y la ausencia de control legalidad de los mismos.

Un presupuesto municipal no debe ser solo una autorización para gastar o una excusa para otorgarle al Ejecutivo ilimitadas atribuciones en materia de administración del erario público. En ese sentido el proyecto para el 2006 enviado por el intendente Balbarrey donde nuevamente se restringen derechos de terceros, donde se autoriza la modificación del destino de las partidas presupuestarias o de los fondos de alumbrado y obra pública o donde no se informa que se piensa hacer con la Hacienda Pública, no constituye señal de cambio que demanda la sociedad santafesina. Es un presupuesto "descompensado" desde el momento en que depende en un gran porcentaje de ingresos de otros orígenes sin incrementar los recursos genuinos.

Nuevamente las cuestiones institucionales quedan a merced de las internas del partido gobernante y de las desinteligencias que, evidentemente operan en estas situaciones "de poca importancia" como lo son el presupuesto y el transporte.

Estamos ante la última sesión ordinaria del Concejo y pareciera que aún mediando la voluntad de la oposición de otorgar los dos tercios para que se pueda ingresar al recinto el tema, el oficialismo de Balbarrey no se pone de acuerdo para aprobarlo. No se le puede pedir mas a la oposición. Hay notas que pidieron mayor información no contestadas, pedidos de informes contestados de manera incompleta y una falta de voluntad de ser controlado por parte del intendente, que hacen imposible el voto de la oposición al mensaje enviado.

LEONARDO SIMONIELLO
JORGE HENN